Por fin vi REC, y debo de aceptar que a pesar de mi escepticismo inicial, me gusto, y mucho. La razón: me turbo y me puso nervioso. Sensación que no obtenía de una película desde hace mucho tiempo: La claustrofía, la desesperación de lidiar contra algo con lo que no se puede negociar ni razonar, esa fuerza que no se detiene ante nada. Sensación que por lo regular solo tengo en mis sueños….
1989
Estaba todavía en el kinder, y uno de mis sueños recurrente consistía en soñar con zombies; claro, ya no recuerdo como los zombies llegaron a mi inconsciente. El argumental era que siempre en algún momento yo me convertía en zombie, y, de repente, todos mis compañeros de clase huían de mi, claro, tal vez se debía a que todos los demás niños pensaban que yo era raro y solo me querían hablar cuando llevaba mis juguete, pero no importa ¡YA LO SUPERE!...
(Ten minutes of weeping)
Como iba diciendo, todos huían de mí y yo me desesperaba por querer alcanzarlos y estar con alguien, tal vez al final es lo que todos los zombies quieren, encontrar compañía y compenetración mediante la deglutación de seres humanos por momentos hasta encontrar a ese ser humano especial(zombies promiscuos). De repente, por medio de un Deus ex Machina, todo volvía a la normalidad y yo me encontraba en mi sala tomando un refresco de limón en una bolsita con un popote antes de despertar (forma popular de tomar refresco en mi rancho en la década los ochenta y parte de los noventas).
Ya en la primaria, mis sueños con zombies cambiaron, nunca más volví a convertirme en uno, mi cerebro viajo en el tiempo y ahora los zombies eran ocasionados por un virus liberado por unos tipos siniestros. Ahora no solo huía de ellos, peleaba, con desesperación y con inutilidad ya que mi arma principal era una Nintendo Zapper. Imaginen: Niño de 10 años intentando detener una horda de zombies con una pistola que no era ni siquiera un arma. Realmente desesperante. Despertar. Mucho sudor. Agua , mucho agua y volver a dormir.
Tiempo después la dinamica cambio, ahora todo era más racional, y tratándose de zombies, mucho más bizarro. Uno lo ejemplifica todo. Me encontraba jugando una partida de ajedrez con Jebus, mientras conversábamos de ética y del bien y el mal, y del mal y las viejas. Llego un momento en que invito a dar un paseo al cielo, acepte. Grave error. El cielo era una especie de tianguis gigante sobre una plataforma en medio del mar. Hasta ahí nada raro, sino fuera porque todos lo habitante eran zombies con la carne macerada y el olor de putrefacción en el ambiente, claro también unos pájaros gigantes que bajaban de vez en cuando para atacar y alimentarse de la carne putrefacta de los zombies incautos. Uno de los momentos más horribles fue cuando de entre la multitud vi a mi hermano y el me reconoció, me abrazo y toda su carne se quedo encima de mi, el olor a carne podrido me acompaño duranre todo el día siguiente. Si en esos momentos no pensaba que algo más horrible me equivoque. Jebus me presento un hombre (remítase a la descripción del cadáver en la proa en las aventuras de Arthur Gordon, si no lo leyó, se chinga), le di la mano y esta se vino con el primer jalon que di, todo su brazo sostenido con mis mano, en ese momento desperté. Olor a muerte atascado en mi nariz. Sudor. Mucho agua. Visita al baño. Dormir otra vez.
Algo que me gustaría mucho, seria que alguna compañía de videojuegos se le ocurriera sacar un MMORPG sobre un Apocalipsis zombie, eso seria entretenido. Sobrevivir solo o con aliados, guerras de alianza por recursos, mutilaciones y mucha sangre. Pagaría por algo así
sábado, 11 de octubre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario