miércoles, 3 de diciembre de 2008

Joy Division, la leña que hizo de Ian Curtis una leyenda.

Al fin pude ver la película de “Control” que como ustedes sabrán es biotopic sobre la vida de Ian Curtis desde que era un adolescente que le bajo la vieja a su amigo (Futuros y culeros Rockstars) hasta lo mejor que le pudo haber pasado como futura leyenda del rock (desequilibrados y apoteósicos rockstar), la cuál, aun en contra de todas la tentaciones, no descargue de internet. Por lo que tuve que esperar su estreno en el cine. Por cierto la sala estaba casi vacia, y todos eran o rucos o nerds o culturetas.

Debo confesar que no soy un fan de de Ian Curtis, no lo considero un genio musical, incluso su voz era poco melódica, tal vez sin la música de Bernard Summer no hubieran llegado muy lejos, pruebo de eso es el éxito posterior de la banda como New Order.

Aun con todo lo anterior, pocas bandas han hecho música que puedan jugar con la química de mi cerebro tan fácil como pasa con la música de Joy division, por ejemplo: Disorder hace que una corriente eléctrica suba por mi espina hasta la parte trasera de mi cabeza; o Ceremony, que sin quitarme la energía hace que hunda en mi hasta convertirme en una singularidad.

Si bien Ian Curtis no merece mi admiración por haber desertado o ser un desequilibrado atormentado, y para nada del mundo veo en su suicidio genialidad, tal vez solo en el hecho de que gracias a su muerte la música de Joy División llego hasta nuestros dias.