domingo, 19 de octubre de 2008

Leves rasguños

Hoy llamaste, no recuerde cuanto paso desde la ultima vez; no fue por olvido, sino porque no recuerdo si fue mucho o poco tiempo y tampoco quien la hizo. Todo quedo congelado desde la última vez. Hablamos como dos extraños que conocen demasiado uno del otro, lo cuál siempre representa un peligro; el tiempo paso, pero ninguna tenia la intención de hacer correr sangre, ni la propia, ni la ajena. Mientras te escuchaba sentí ese leve ardor otra vez, lo disfrute.

Nos despedimos y al momento de colgar el leve ardor desapareció. Yo no sentí más la sensación que sentía al esperar otra llamada tuya, ni la sensación que sentía cuando te yo te volvía a marcar casi inmediatamente. Solo aprecié el saber haber tenido algo en el pecho esa sensación ni placentera ni dolosota: solo gratificante. Es rara la sensación de sentir algo que ya no esta ahí, y no recordar como era.

Más tarde, mientras lavaba trapeaba el piso, mi mano entro en contacto con el agua y el cloro, me recordó unos leves rasguños ocasionadas por una gata con un leve ardor. Lo disfrute. Al acabar mi labor, mientras lavaba y mano olvida el leve ardor, sonríe en mis adentros, por que en ese momento recordaba tú ultima llamada.

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